Si eres arquitecto sólo sabes construir casas

Titulitis: una de las más graves enfermedades que acechan a nuestra sociedad. Parece ser que tener un enorme currículum lleno de materias incomprensibles para cualquier persona normal es imprescindible para triunfar en la vida. Pero no hay nada más alejado de la realidad.

Un deplorable sistema educativo y una masificación que hace casi imposible una enseñanza de calidad conducen a una devaluación de los conocimientos de cada titulado. Además, si unimos una búsqueda de los títulos que reporten más beneficios dinerarios convierten a los titulados en meros mercenarios profesionales sin un ápice de convencimiento de la profesión que luego ejercen.

Y así, llegamos a la política, llena de titulados que sólo vieron su profesión de lejos y que utilizaron los contactos obtenidos en sus estudios para abrirse paso en el camino de llas listas electorales. Y luego, ¿qué sabe de verdad un abogado, un médico, un ingeniero o un arquitecto de la cosa pública? Lo mismo que un camionero, un panadero o un quiosquero.

Es por eso que encontrarte con que un candidato tiene más títulos que otro no es ningún seguro de una mejor eficacia administrativa. Es una pura falacia. Además,  si un político tiene que representar y respetar la voluntad popular, de poco valen mil títulos de MBA.

Así pues, en el momento de votar es más importante la honradez, la transparencia. y el deseo de respetar la democracia que un currículum glorioso en el papel. Un pasado elegante no indica un futuro brillante como representante de la voluntad popular. Es más, la experiencia en estos últimos 35 años demuestra todo lo contrario.

Mí no saber inglés

Estaba surfeando el mercado de aplicaciones de android y he empezado a darme cuenta de que muchos comentarios son del estilo: “estaría muy bien si no estuviera sólo en inglés”.  La verdad, una auténtica pena.

La queja no es si la aplicación funciona o no, o si es útil o no, o si se cuelga o no. No, la queja es que el esforzado desarrollador de la aplicación no ha tenido la delicadeza de traducirla al castellano.

Hoy día entendería quejas como “vaya, la aplicación está en suajili, ya podían haberla traducido al inglés”. Hay quien pensaría que me contradigo, pero sería alguien que no tiene ni idea de la posición del idioma inglés, el primer segundo idioma más hablado del mundo.

Puede pensarse lo que se quiera, pero no saber inglés a estas alturas es vivir en un oasis. Un oasis muy precioso y bello quizás, pero un obstáculo al entendimiento básico, tanto social como económico, con el resto de la humanidad.

Y mira que no es un idioma complicado de aprender. Su gramática es muy sencilla y lógica si la comparamos con las gramáticas de los idiomas de origen latino. Y tampoco se necesita imitar exactamente los sonidos de los ingleses británicos: el inglés tiene cientos de acentos a cada cual más diferente del otro. Ya lo cantaba Louis Armstrong: “Yo digo potato y tú dices poteito”, o algo así. Además, con la cantidad de películas americanas en DVD en la que se puede elegir el idioma original con subtítulos en inglés está al alcance de todos su práctica.

Así, si todavía no sabes inglés no sé qué haces surfeando por internet. Ampliarás tu ámbito de posibilidades enormemente si comienzas ya a aprenderlo. Verás como el esfuerzo habrá valido la pena.